Barrio Los Frailes
Catia. Caracas. Venezuela.

2015.

 

Proyecto.

José Bastidas (PICO), Lusimar Marcó, Priscila Yépez.

Comunidad del Barrio Canaima - Los Frailes (niñxs de la comunidad).
 

Colaboradores.

Gabriel Visconti (AGA estudio), María Isabel Ramírez (PICO), Joan Martínez.

Comunidad del Barrio Los Frailes (madres y padres).

 

Construcción.

Comunidad del Barrio Canaima - Los Frailes (niñxs de la comunidad).
 

Fotografía.
José Alberto Bastidas, Rubén Paredes.

JUEGÓDROMO

zona autónoma temporal, urbanismo abierto,

fuerza instituyente, comunes urbanos, procomún,

gestión ciudadana, derecho a la ciudad

La intervención respalda la intención de hacer visibles relaciones invisibles en enclaves de autonomía libre y efímera del barrio, dando como resultado temporal un pasillo de juegos. Un proyecto-acuerdo de activación y convivencia social, realizado por niños y niñas de la comunidad de los Frailes de Catia, en la vereda La Yaritagua, principal corredor peatonal del sector, y resultado del proceso de agitación cultural desarrollado en el marco del proyecto CATIA 1100 - Sistema de Equipamientos Comunitarios.

La propuesta reconoce en la vereda un lugar donde la vida se experimenta con la máxima intensidad, un espacio dinámico, espontáneamente auto-activado y apropiado, este caso por niños y niñas, dada la evidente ausencia de parques y espacios de recreación infantil en el barrio donde se pueda explorar y experimentar nuevas formas de estar juntos.

Para que los "jugadores" de base pueden adaptarse y ajustarse con el objetivo general compartido de jugar, se abarcaron suelos y paredes describiendo seis prácticas lúdicas tradicionales apropiadas: Pisé - Avioncito, Paredón - Quemado, Trompo, Futbolito, Pelotica de Goma, La Ere - El loco. A través de una paleta de cuatro colores se definieron las funciones (en amarillo), las áreas de atención (en naranja y azul), y las áreas neutrales (en salmón).

Este punto de encuentro pasa a formar parte del patrimonio simbólico temporal del sector, que se enclava en la identidad de la vereda y su importancia como eje que atraviesa el barrio desplegando diferentes oportunidades de apropiación, para participar de una dinámica excepcional donde por un breve momento nuestros deseos se manifiestan y todos nos convertimos en los re-creadores de la vida cotidiana.